De Tokio al Monte Fuji: el MINI Countryman D se revela como un aventurero urbano con alma diésel
En un mundo donde la versatilidad es clave, llega un protagonista que combina el espíritu lúdico de MINI con la eficiencia de un motor diésel, preparado tanto para el asfalto urbano como para las carreteras serpenteantes de los paisajes más imponentes. Hablamos del MINI Countryman D, una apuesta que demuestra que la diversión al volante y la practicidad no están reñidas, ni siquiera a las faldas del icónico Monte Fuji en Japón.
La esencia MINI de manejo ágil y respuesta deportiva se mantiene intacta en esta variante diésel. Bajo su capó, un motor entrega una potencia de 163 caballos y un robusto par motor de 400 Nm, garantizando una conducción dinámica tanto para sortear el denso tráfico de una metrópoli como para disfrutar de la conducción en rutas panorámicas. Esta potencia lo convierte en el miembro más grande y capaz de la familia MINI, sin perder el carácter único de la marca.
Pero la aventura pide espacio. El Countryman D responde con un maletero ampliamente flexible, que ofrece desde 450 litros de capacidad, expandibles hasta 1,450 litros al plegar los asientos traseros. Esta capacidad es un boleto abierto para el equipamiento de actividades al aire libre, ya sea para una excursión espontánea o un viaje largo, haciendo del vehículo el compañero ideal para quienes buscan escapadas en plena naturaleza.
El diseño, por supuesto, no pasa desapercibido. Luce una carrocería en un intenso y llamativo color azul Blazing Blue, que otorga una presencia rotunda. Este tono sirve como lienzo para el acabado Favoured Trim, que realza detalles emblemáticos como la distintiva parrilla frontal octagonal, presentada en un vibrante color plateado. El contraste entre estos elementos crea un juego estético moderno y audaz, asegurando que el vehículo atraiga miradas allá donde vaya.
Un punto técnico clave es su motorización diésel, una opción que MINI ofrece específicamente en algunos mercados selectos, incluyendo diversos países de Latinoamérica. Esta apertura tecnológica permite a la marca atender a clientes que priorizan la eficiencia de combustible y el alto par motor, características típicas de esta tecnología, sin renunciar al estilo y la diversión de la conducción MINI.
En definitiva, el MINI Countryman D se posiciona como una propuesta singular. Es la prueba de que se puede llevar el ADN urbano y deportivo de MINI a terrenos de aventura, con la eficiencia diésel como aliada y un diseño que grita personalidad. Más que un automóvil, se presenta como un compañero de viajes listo para escribir historias, desde el corazón de la ciudad hasta la cima de cualquier montaña, real o metafórica.



