Un Tributo sobre Ruedas: la MINI 1965 Victory Edition revive la gloria de Monte Carlo
La historia del automovilismo está llena de hazañas que trascendieron su época, y una de las más legendarias la escribió un pequeño gigante: el Mini Cooper S. En 1965, contra todo pronóstico, conquistó el exigente Rally de Monte Carlo. Hoy, más de seis décadas después, ese triunfo épico renace con sangre nueva en la MINI 1965 Victory Edition, una edición especial creada no solo para recordar, sino para volver a sentir la esencia de aquella victoria.
Esta edición conmemorativa, que llegará a México en marzo de 2026, se basa en la versión más potente de la gama: la MINI John Cooper Works con motor de gasolina. Este corazón mecánico entrega 231 caballos de fuerza y un par motor de 380 Nm, permitiendo un aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 6.1 segundos, combinando el espíritu deportivo heredado con la tecnología moderna.
Exterior: un homenaje gráfico a los años 60
El diseño es un diálogo perfecto entre el ayer y el hoy. La carrocería brilla con un intenso color Chili Red, recorrida por una franja blanca que cruza desde el capó hasta el techo y la zaga, un guiño inconfundible a la librea clásica de competición. El detalle más emblemático son los gráficos con el número “52” en las puertas, replicando el dorsal del vehículo victorioso en 1965.
Elementos como los rines de aleación JCW Lap Spoke de 18 pulgadas en diseño bicolor, las cubiertas flotantes y las válvulas pintadas con los colores JCW refuerzan su actitud deportiva. En el pilar C, una sutil calcomanía con el año “1965” actúa como un recordatorio elegante de la gesta que inspira este modelo.
Interior: donde la historia se vive
Al abrir la puerta, los umbrales iluminan el camino con la inscripción “1965”. El habitáculo, con su acabado JCW-Trim en antracita y acentos rojos, envuelve al conductor en un ambiente a la vez deportivo y sofisticado. La herencia palpita en detalles cuidadosamente escogidos: la inscripción “1965” en el radio del volante a las 6 en punto y en la consola central, y el número de carrera del original 1965 grabado en la tapa de la llave, transformándola en un amuleto moderno de aquel éxito.
Conclusión: más que un auto, un legado en movimiento
La MINI 1965 Victory Edition no es simplemente una edición limitada; es un puente emocional entre dos épocas. Captura la audacia, la innovación y el carácter único que llevaron a aquel pequeño Mini a lo más alto del podio en Monte Carlo, y lo traduce al lenguaje automotriz del siglo XXI. Se erige como una pieza de colección para el entusiasta, un símbolo de que ciertas leyendas no se archivan, sino que se reinventan para seguir corriendo. A la espera de que se anuncien su precio y ficha técnica completa, este modelo ya promete ser un victorioso homenaje sobre asfalto.
































