Los MINI estrellas de cine en “The Italian Job” del 2003

El día que el MINI se robó la película (y se volvió eléctrico) en The Italian JobHay automóviles que nacieron para ser protagonistas. No hablamos de simples vehículos de utilería o de esos que…

El día que el MINI se robó la película (y se volvió eléctrico) en The Italian Job

Hay automóviles que nacieron para ser protagonistas. No hablamos de simples vehículos de utilería o de esos que aparecen diez segundos en una persecución de relleno. Hablamos de máquinas que, al igual que un gran actor, tienen carisma, carácter y un talento especial para robarse cada escena. El MINI es uno de ellos. Y si alguien tenía dudas, en 2003 la nueva generación del clásico británico se encargó de disiparlas para siempre con una actuación estelar en la nueva versión de The Italian Job.

La película original de 1969 ya había convertido al Mini clásico en un ícono cinematográfico gracias a una trepidante persecución por las calles de Turín. Así que cuando se anunció el remake hollywoodense, las expectativas eran altísimas. La cinta, protagonizada por Mark Wahlberg, Charlize Theron y Jason Statham, tenía la misión de presentar al MINI moderno como un heredero legítimo de aquella leyenda sobre ruedas. Y, sin exagerar, lo logró con creces.

El auto como coprotagonista

En la mayoría de las películas, los coches cumplen un rol decorativo o funcional. Pero en The Italian Job el MINI es un miembro más de la pandilla. De hecho, el crítico Joe Morgenstern, del Wall Street Journal, la describió como “el mejor comercial de autos jamás hecho, y una película muy divertida además”. Tenía razón: ver a tres MINI Cooper —uno rojo, uno azul y uno blanco— zigzagueando por Los Ángeles, saltando escaleras hacia el metro o enfrentando a villanos en motocicleta es un festival de agilidad y estilo difícil de igualar.

Pero lo mejor es que buena parte de esas acrobacias fueron realizadas por los propios actores. Mark Wahlberg, Jason Statham y, sobre todo, Charlize Theron pasaron semanas entrenando manejo para poder ejecutar las maniobras más arriesgadas. La sudafricana resultó ser la mejor conductora del trío, y con orgullo recuerda una escena en particular: “El giro en reversa de 180 grados dentro de un almacén estrecho fue el que más orgullo me dio, porque lo hacía perfectamente cada vez y no maté a nadie. Así que estaba muy feliz por eso”.

No todos tuvieron tanta suerte. Mark Wahlberg admitió que, tras diez minutos al volante de aquel “go-kart intensamente potente”, terminó vomitando dentro del auto. Y cuando iba de pasajero junto a Charlize Theron, las cosas fueron aún peor: los cineastas tuvieron que eliminar una escena porque el actor no paraba de marearse con los bruscos movimientos. Queda claro que el MINI no es un auto para estómagos sensibles.

La hazaña de crear el primer MINI eléctrico casi en secreto

Entre las muchas anécdotas de la producción, hay una que merece un capítulo aparte. Gran parte de la película se rodó en locaciones reales, y una de las secuencias más espectaculares ocurre cuando los tres MINI bajan al metro de Los Ángeles, saltan frente a un tren y se adentran en los túneles. El problema era que las autoridades locales solo permitían vehículos de cero emisiones en el subterráneo.

El director F. Gary Gray telefoneó directamente a BMW Group para solicitar tres MINI eléctricos. La respuesta fue un balde de agua fría: “Nos dijeron que no existían MINIs eléctricos, que no los había”, recuerda Gray. Sin inmutarse, el equipo de producción decidió construirlos por su cuenta. El coordinador de transporte, John Carpenter, se puso manos a la obra y, con ingeniería artesanal, creó los tres únicos MINI eléctricos que existían en el mundo en aquel momento: dos MINI Cooper y un MINI Cooper S, el rojo que conducía Charlize Theron en la ficción.

La jugada salió redonda. Los autos funcionaron a la perfección y la secuencia se filmó sin contratiempos. Para el director, ese momento sigue siendo uno de los favoritos: “Es uno de mis momentos favoritos con los MINIs por su tamaño. No puedes imaginar ningún otro auto haciendo esa acrobacia excepto los MINIs”.

Legado sobre ruedas

Al final, se utilizaron 32 vehículos durante todo el rodaje, incluyendo unidades modificadas con doble volante para que los dobles de riesgo guiaran mientras los actores fingían conducir, suspensiones reforzadas para saltos o carrocerías cortadas a la mitad según las exigencias de cada toma. Pero lo que quedó en la memoria colectiva fue la imagen de tres pequeños gigantes de la velocidad demostrando que la ciudad entera puede ser su patio de juegos.

The Italian Job de 2003 no solo consagró al nuevo MINI como un verdadero auto de acción, sino que también anticipó, sin saberlo, el futuro eléctrico de la marca. Hoy, con una gama 100% eléctrica ya consolidada, aquel episodio casi clandestino en los túneles de Los Ángeles se lee como una profecía sobre ruedas. Porque, al final, cuando necesitas actitud, agilidad y un toque de rebeldía, solo un MINI puede interpretar ese papel.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.