El nuevo BMW X5

El BMW X5 se reinventa con cinco opciones de motor y un diseño que mira al futuroHan pasado más de dos décadas desde que el BMW X5 inventara el concepto de Sports Activity Vehicle, y ahora su quinta g…

El BMW X5 se reinventa con cinco opciones de motor y un diseño que mira al futuro

Han pasado más de dos décadas desde que el BMW X5 inventara el concepto de Sports Activity Vehicle, y ahora su quinta generación vuelve a colocar el listón donde nadie se atrevía a ponerlo. El nuevo X5 no solo estrena la identidad visual de la Neue Klasse; llega con una gama de propulsión tan amplia que convierte a cualquier otro SUV premium en un competidor a medio gas. Por primera vez, un mismo modelo de la marca ofrece cinco tecnologías distintas bajo el capó, incluyendo la versión 100% eléctrica más capaz jamás montada en un BMW X y la esperada pila de combustible de hidrógeno. Las 277 imágenes que acompañan su presentación dejan claro que el cambio es profundo y que, en materia de lujo y tecnología, la apuesta es total.

La gran noticia mecánica se llama BMW iX5, la primera variante a batería del X5, que estrena la sexta generación del sistema eDrive. Con una arquitectura de 800 voltios, celdas cilíndricas de 120 milímetros de altura y carga bidireccional, la versión iX5 60 xDrive declara una autonomía de hasta 845 kilómetros, una cifra que borra cualquier ansiedad de autonomía. Poco después llegará el iX5 Hydrogen, el primer modelo de producción de BMW impulsado por hidrógeno, que combina el sistema de pila de combustible de tercera generación con un almacenamiento plano de hidrógeno y una batería de alto voltaje propia. Su autonomía alcanza los 750 kilómetros, según datos preliminares, y demuestra que Múnich sigue apostando por el hidrógeno como complemento serio a la electrificación pura. Junto a ellos conviven versiones de gasolina y diésel con hibridación ligera de 48 voltios, así como variantes híbridas enchufables, incluida la deportiva X5 M60e xDrive. La disponibilidad de cada motorización se ajustará a cada mercado, pero la oferta es la más diversa de la historia del modelo.

En el diseño, el nuevo X5 adopta sin complejos los rasgos de la Neue Klasse. La parrilla vertical con los riñones iluminados BMW Iconic Glow y los faros con firma lumínica “double‑X” –que debutan en un modelo de serie– le otorgan una presencia frontal monolítica que se aprecia de inmediato en las fotografías. Las manijas de las puertas, bautizadas como BMW Winglets, van enrasadas y responden al más ligero contacto para accionar las puertas eléctricas; un detalle tan vanguardista como funcional. La vista lateral, limpia y musculosa, se acentúa con ruedas de hasta 23 pulgadas y con once colores exteriores que permiten personalizar el conjunto desde la elegancia contenida hasta la deportividad explícita del paquete M Sport Pro. Las piezas M Performance de carbono y aramida —splitter delantero, difusor trasero, carcasas de retrovisores y alerón de techo— añaden una capa extra de exclusividad para quienes busquen una estética radical.

Al abrir cualquiera de esas puertas, el habitáculo muestra una calidad sensorial inesperada. Por primera vez en un automóvil de producción, BMW ofrece la pizarra natural como superficie decorativa opcional, un guiño táctil que contrasta con la frialdad digital de otras propuestas del segmento. Las superficies de vidrio y los tejidos sostenibles refuerzan una atmósfera despejada y acogedora, donde todo está orientado al conductor sin renunciar al confort escultórico. Las imágenes del interior muestran cómo los mandos esenciales conviven con la experiencia de usuario digital del BMW Panoramic Vision, dejando claro que el lujo contemporáneo no necesita exceso de botones.

El doctor Joachim Post, responsable de Desarrollo de BMW AG, resume la ambición del proyecto: “Con su imponente presencia y su impecable simbiosis de confort y placer de conducción, el BMW X5 se convirtió en un líder de ventas global. La nueva generación se beneficia de las tecnologías de la Neue Klasse y de la gama más amplia posible de sistemas de propulsión; estoy convencido de que volverá a marcar el estándar en su clase”.

Con esta quinta entrega, el BMW X5 no solo se actualiza: se desdobla en múltiples personalidades mecánicas, todas capaces de satisfacer desde al viajero interurbano hasta al entusiasta que no quiere renunciar a las cero emisiones. La receta que inventó el SAV a finales de los noventa se convierte ahora en un escaparate tecnológico que abraza la electricidad, el hidrógeno y la máxima deportividad sin perder ni un ápice de carácter. El resultado, respaldado por un diseño tan rotundo como refinado, deja claro que la referencia del segmento acaba de llegar para los próximos años.

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